martes, 14 de marzo de 2017

«Bastan diez minutos para que los niños adquieran el hábito de la lectura» Cristina Puig, cofundadora de la plataforma de lectura Boolino, sostiene que los niños tienen que encontrar el libro adecuado


Cristina Puig es la cofundadora de la plataforma Boolino. Esta licenciada en Dirección y Administración de Empresas por la Universidad Ramón Llull de Barcelona es una fanática de los libros y por ello quiso emprender este proyecto de fomento de la lectura en niños. Boolino ayuda a los padres a encontrar el libro más adecuado para sus hijos. En el próximo Congreso Internacional de Comprensión Lectora Infantil y Primaria explicará cómo cambiar la vida de los niños con 10 minutos de lectura al día.
¿Leen poco los niños de ahora?
Sí, leen poco, pero hay que preguntarse el porqué. Hasta la etapa de primaria a todos los niños les encantan los libros y les encanta mirar ilustraciones, reconocer palabras... hasta que aprenden a leer. En general, si encuentran el libro que les atrape, leen mucho. El problema es que muchas veces no lo encuentran, ahí esta el problema. Muchos niños no leen porque no han encontrado le libro adecuado y porque parece que leer es una obligación. Creo que, aunque todo los informes reflejan que no está implantado el hábito, a los niños españoles les falta poco para leer mucho. Con poquito de esfuerzo por parte de padres, educadores, etc... los pequeños leen.
Pero leer es un esfuerzo para los más pequeños.
Efectivamente, leer cuesta mucho, es un esfuerzo, pero en el momento que los pequeños encuentren el libro que les atrape, les costará un poco menos. Hay niños que enseguida leen libros de narrativa y pronto se enganchan y hay otros que les cuesta más... no tienen que ser disléxicos, ni tener ningún problema, simplemente les cuesta más. Estos deben empezar con libros de conocimientos que tiene texto corto, con cómics...
Postulas que el ejemplo es importante. Que si el niño ve leer a sus padres, leerá, pero no es siempre así.
A la generación de los que somos padres ahora no nos han leído nunca. Cuando eramos niños no había tanta oferta de bibliotecas, de títulos... y somos muy lectores. También es verdad que no había muchas más cosas, no había distracciones, no teníamos casi tele, ni canales. Tampoco había tablets... En realidad se dice lo del ejemplo para que los niños vean que, para el adulto cercano, leer no es una obligación. Cuando en el colegio te obligan a leer algo y no les gusta, ahí deben entrar los padres. Es su trabajo hacerlo divertido, leer con ellos o a la vez que ellos, esa es la manera de predicar con ejemplo... y basta con diez minutos al día.
¿Con diez minutos se puede lograr el hábito?
Claro, los pequeñines empiezan con diez minutos, no pueden atender más tiempo. Leer requiere atención, pero luego ese tiempo va fluctuando: una temporada leen 15 minutos, vuelven a los 10, después 20 minutos... Luego ya lo hacen ellos. Son etapas, a todos les pasa.
¿El lector nace o se hace?
Las dos cosas. A todos los niños hasta los seis años les encantan los libros. Si dejas en suelo cojines y libros, al minuto tienes el suelo lleno de niños mirándolos. Los niño nacen con mucha curiosidad y los libros son un elemento que nutre esa curiosidad. Luego ya el lector se va haciendo, porque si no se fomenta que lean, no se tiene ni un libro en casa, pues al final le parecerá un objeto de decoración y el niño no sentirá la necesidad de leer.
Sin embargo, hay niños que con todo en contra que sí que buscan leer.
En la actualidad el entorno se esfuerza mucho para que lean libros y los padres se han sumado al carro y se han dado cuenta de que no pueden darle toda la responsabilidad a los profesores de que su hijos lean o no. Los profesores enseñan a leer pero el hábito se va a adquirir en casa, con los libros que ellos mismos eligen y que les apetezca leer.
En cualquier caso, en la actualidad, la oferta de literatura infantil y juvenil es enorme...
Es increíble. Desde Boolino lo vemos todo, porque es una plataforma de fomento de la lectura. Es espectacular la oferta, hay tantas cosas y tantas que van a quedar invisibles para la gente, que da una pena... ves libros que son buenísimos y no acaban de tener el alcance que deberían tener. Por ello siempre va a haber un libro para un niño. Porque al que no le gusta el cómic, le gustan los de aventuras, o si no el de narrativa...
¿Y si un niño no se quiere acabar un libro? ¿Qué se le dice?
Hay que dejarles. Si no se lo quieren acabar es por una razón. El enlace de las personas con los libros es muy emocional. A veces dejarlo a medias no significa que no les guste, también puede ser por lo contrario: les está gustando tanto que no quieren que se acabe. El vínculo es tan íntimo, que si el niño no quiere finalizar el libro, pues que no se los acabe, ya encontrará algo que le guste o retomará esa historia en un futuro.

¿Qué es Boolino?

Boolino es una plataforma de fomento de la lectura. El bookadvisor de la literatura infantil y juvenil. Boolino ayuda a los padres a encontrar el libro más adecuado para sus hijos.
Desde esta plataforma desarrollan programas de fomento de la lectura colaborando con bibliotecas, colegios, logopedas y expertos en animación lectora. Boolino crea herramientas de lectura para familias y escuelas que involucran a niños y mejoran significativamente los hábitos de lectura y habilidades. Se propone convertirse en la referencia en línea en la lectura de niños, tanto para padres como para educadores.

lunes, 20 de febrero de 2017

«Jugar en familia refuerza la seguridad y la autoestima de los niños»


Así lo señaló Joanna Tucker, directora de Oxpip España en su última visita a España


«Jugar en familia refuerza la autoestima y la seguridad de los niños». Así lo señaló Joanna Tucker, directora de Oxpip («Escuela para padres» pionera en Reino Unido), en su última visita a España con motivo de la Semana del Bienestar organizada por el British Council School. Para Tucker, psicológa y terapeuta, «los primeros años de nuestra vida son cruciales para aprender a resolver muchas situaciones y el juego es un elemento muy importante a la hora de construir relaciones. Debemos dedicar más tiempo a jugar con nuestros hijos y esto no significa necesariamente que haya un estímulo-respuesta o unas reglas».



Sobre todo en edades tempranas, prosigue, «jugar puede ser observar e interactuar si realmente nos lo piden. De esta manera podremos ver lo que necesitan y cómo pueden resolver las situaciones que los juegos plantean. Que un niño pequeño te de una pieza de Lego no significa que quiera hacer una torre. A lo mejor simplemente te lo está enseñando, quiere que lo sostengas frente a la respuesta del adulto que suele ser coger la pieza y formar una torre para enseñarle una forma ya hecha. Anticipamos sus reacciones sin dejar que sean ellos los que resuelvan las dificultades que el juego les plantea y deben aprender a frustrarse».
Los niños, continua esta experta, «necesitan que los padres sean su referente de seguridad. Pero también quiere ir siendo personas autónomas, necesitan tener impacto en el mundo, saber que pueden hacer cosas y resolverlas y hay que darles la oportunidad de hacerlo. Jugar con ellos nos ayuda a ver muchos tipos de conflictos y a resolverlos».
Para Tucker, «jugar ayuda a las familias a estar emocionalmente y físicamente juntos. Pasar 20 minutos con los niños les puede ayudar mucho porque refuerza su seguridad y su autoestima. Pero además el juego les ayuda a interactuar con otros en diferentes situaciones. Les enseña que no siempre van a ganar o que no van a ser buenos todo el tiempo ni que tienen que ser los mejores», explica.

Eva Millet, autora del libro Hiperpaternidad, que también participó en la II Semana del Bienestar del Británico, recordó que «vivimos en una sociedad tan acelerada que ni siquiera dejamos a los niños ser niños». «Se han convertido en seres intocables, que son continuamente justificados, exhibidos y con agendas programadas en las que apenas tienen tiempo de jugar». «Hoy en día no tienen tiempo de nada, ni siquiera para aburrirse ni para asombrarse. Ya lo han visto y hecho todo y debemos dejarles tiempo de aburrirse porque de ese aburrimiento pueden surgir las ideas más creativas».
Precisamente la gestión de la frustración y de las emociones infantiles, fueron dos de los temas que mayor interés suscitaron en la II Semana del Bienestar organizada por el British Council School. Claudia Jaime- Xibixell, psicóloga, orientadora y autora de la «Guía de inteligencia emocional» señaló la importancia de «escuchar a nuestros hijos y dedicarles tiempo». «La mejor manera de ayudarles a resolver sus problemas es comunicarnos con ellos, enseñarles a manejar sus emociones, mostrarles nuestra confianza pero también ponerles límites. No todo vale y deben aprender que todo acto tiene sus consecuencias. Debemos favorecer su capacidad autocrítica».
Para Millet, favorecer la autonomía de los niños es indispensable. «No podemos resolver continuamente sus problemas porque la sobreprotección es equivalente al miedo y los miedos te paralizan, te incapacitan por pequeños que sean».
La Semana del Bienestar es una iniciativa del British Council School en respuesta al programa Every Child Matters (cada niño es importante), que vela por el bienestar emocional y físico de los niños en Reino Unido. Al finalizar el mismo Gillian Flaxman, directora del British Council School, concluyó que «es fundamental la educación en valores como la superación o la confianza en uno mismo, ya que son elementos claves para que el día de mañana esos mismos niños tengan la seguridad suficiente como para demostrar su potencial al mundo y conseguir lo que se propongan».

miércoles, 15 de febrero de 2017

Voluntarios de "la Caixa" ayudan en el proyecto Creciendo juntos del Aula Recicla

Durante hora y media hicieron los deberes y estudiaron con 30 niños dentro del programa de la Federación por la Vida y la Familia


Los más de 30 niños que participan durante todo el año en el proyecto ‘Creciendo juntos’, de apoyo escolar, impartido por la Federación por la Vida y la Familia, recibieron ayer una visita especial.
Las dos educadoras que tienen normalmente se convirtieron en 10 profesores más, los voluntarios de “la Caixa”, que visitaron ayer tarde el ‘Aula Recicla’. El objetivo, pasar una tarde con los chavales para ayudarles a hacer los deberes y estudiar.
Desde las 5.30 hasta las 7 de la tarde, horario de Creciendo juntos, cada uno de los voluntarios de “la Caixa” atendieron a los niños con cualquiera de las asignaturas de las que tenían deberes, como matemáticas, lengua o ciencias sociales,… y que entre risas y caras nuevas, el tiempo se les pasó más rápido.

 
La visita de los voluntarios resultó ser toda una experiencia tanto para los niños como para los nuevos profes. “Nos lo hemos pasado muy bien. Ha sido muy gratificante y bonito compartir un rato con estos niños. Para repetir”, afirmó Mª Teresa Murcia, directora de la oficina de “la Caixa” de avda. Teodomiro en Orihuela.


martes, 14 de febrero de 2017

El 30% de los niños de menos de 5 años sufre insomnio por malos hábitos

Hay alteraciones que son propias solo de niños muy pequeños

El 30% de los niños de entre 6 meses y 5 años sufre problemas de insomnio, patología asociada a malos hábitos a la hora de ir a dormir, ha informado el Hospital Universitario de La Candelaria.
En ese centro se atiende a unos 150 niños al año por trastornos vinculados al descanso. Aunque se piensa que el insomnio es un problema de adultos, el 30% de los niños entre los 6 meses y los 5 años sufre esa patología.
Añade que terrores nocturnos, sonambulismo, somniloquias, ronquidos, bruxismo o eneuresis nocturna, constituyen los trastornos más frecuentes de los pacientes pediátricos
Los trastornos provocados por déficit de sueño se pueden presentar en cualquier etapa de la vida del ser humano, desde la lactancia hasta la vejez, y si bien son muy similares tanto en adultos como en niños hay alteraciones que son propias de los más pequeños.
El diagnóstico, intervención y tratamiento de ese tipo de patologías se hace fundamental en los niños puesto que el sueño es la actividad en la que más horas invierten y si la calidad de su descanso no es la adecuada, lo que repercutirá negativamente provocando alteraciones diurnas de comportamiento, complicación de otras enfermedades, dificultades cognitivas y conductuales del aprendizaje.

Cuando los niños presentan de forma habitual signos de irritabilidad, hiperactividad, mal humor diurno o incluso signos que evidencian gran dependencia hacia sus cuidadores, los padres deberán sospechar que puede existir un trastorno relacionado con el sueño y el descanso del niño.
El primer paso es acudir al médico de familia en Atención Primaria, quien evaluará el tipo y gravedad del problema para posteriormente remitirlo a la Unidad de Patología del Sueño si fuese necesario.
Cuando esos casos no pueden ser resueltos en Atención Primaria, son las Unidades de Patología del Sueño las responsables en continuar con el diagnóstico y estudio de los pacientes pediátricos que cursan trastornos cronificados o complejos.
Así, por ejemplo, ese departamento efectúa estudios poligráficos de sueño y otras pruebas diagnósticas que acompañarán a una historia clínica del paciente pediátrico, en la que también se han verificado cuestionarios para conocer la calidad del sueño y posibles causas del trastorno junto a una evaluación neuropsicológica.
Algunas de las técnicas diagnósticas y terapéuticas más empleadas son las polisomnografías estándar, poligrafías respiratorias, test de patencias múltiples y vídeopolisomnografías, entre otras.
Entre la patologías más habituales destacan los terrores nocturnos; y el sonambulismo (incorporarse de la cama para deambular de forma indecisa, salvando obstáculos y tras el despertar no se recuerda nada de lo ocurrido).
También destacan las ritmias del sueño (movimientos repetitivos de algunas partes del cuerpo durante el adormecimiento); las mioclonías fisiológicas (impresión de caída al vacío); somniloquias (emisión de palabras o frases durante el sueño); bruxismo (rechinar dientes durante el sueño); eneuresis nocturna (micción involuntaria durante el sueño más de tres veces al mes); ronquidos y apneas-hipoapneas del sueño, narcolepsia e insomnio.

viernes, 10 de febrero de 2017

Foro de la familia: «La misión de los políticos es servir a la ciudadanía»

Tres partidos políticos con mayor representación parlamentaria tendrán sus respectivos congresos próximamente
En las dos primeras semanas del mes de febrero tres de los partidos políticos con mayor representación parlamentaria tendrán sus respectivos congresos. Este fin de semana se celebrará el de Ciudadanos y el siguiente, el del Partido Popular y Podemos.

Desde el Foro de la Familia recuerdan a los distintos líderes políticos que lo más importante en política son las personas. Esto ha de ser la base a la hora de planificar el trabajo político que tienen por delante estos días y no quedarse solamente en los objetivos electorales. El futuro de los partidos ha de tener como base una clara orientación a las personas: cuáles son sus prioridades, qué preocupa a la ciudadanía y qué políticas se pueden lleva cabo para ayudar a las personas a solucionar sus problemas o por lo menos minimizarlos.
La familia es el núcleo central de la sociedad y como motor de la misma debe ser valorada y apoyada. Mariano Calabuig, presidente del Foro de la Familia, recuerda que «la familia configura nuestro desarrollo social, económico, político, ético y cultural, por tanto, los políticos no pueden mirar a otro lado y deben darle a la familia el valor que tiene como factor de vertebración y cohesión social».
Calabuig ha señalado que «desde el Foro de la Familia entendemos que es fundamental y prioritario la aprobación de una Ley Integral de Apoyo a la Familia, presentada ya por el Foro de la Familia en Comunidades Autónomas como Madrid y Baleares».
«Desde el Foro recordamos que es necesario un Plan Integral de Ayuda a la mujer Embarazada. Además, es necesario que en todas las leyes que se aprueben se incluya preceptivamente un informe de impacto sobre las familias», ha indicado el presidente del Foro.
Mariano Calabuig ha dicho que «es fundamental que se siga avanzando en el tema de la conciliación familiar y laboral, tema que preocupa a toda la sociedad».
Por otra parte, «urge lograr un pacto educativo en el que los partidos se centren en los problemas técnicos y reales del sistema educativo, alejado de disputas y prejuicios ideológicos previos, centrando el pacto en cuestiones que afecten directamente a la calidad del sistema para poder garantizar el derecho de libertad de educación que asiste a los padres», ha afirmado Calabuig.
  • Por tanto, los políticos, que están al servicio de la sociedad, deben tener como prioridad en sus políticas sociales estas preocupaciones. «En estas dos semanas, Ciudadanos, Partido Popular y Podemos tienen el deber y la responsabilidad de trabajar por y para la sociedad, por tanto, esperamos que en las conclusiones de los distintos congresos se recojan verdaderas y eficaces políticas de apoyo a la familia», ha señalado el presidente del Foro de la Familia.

viernes, 27 de enero de 2017

No, tu hijo no es un nativo digital

Desengáñate. Tus hijos no llevan la tecnología en los genes. Haber nacido rodeados de ordenadores no significa que dominen las herramientas ni que entiendan cómo se usan sus datos en Internet ni que sepan cómo construir su identidad digital o proteger su privacidad.
El libro 'Los nativos digitales no existen' viene a desmontar el tópico de que el aprendizaje digital es algo innato para la generación nacida en la era de Google.
Según asegura el texto, los jóvenes de ahora no están especialmente dotados de habilidades técnicas, ya que la mayoría se limita a utilizar redes sociales como Instagram, Snapchat o Youtube y a usar los programas para descargarse música o películas. Fuera de este círculo que dominan a la perfección, exhiben bastantes limitaciones y demuestran una preocupante falta de formación.

Así, los profesores e investigadores del manual se encuentran con que niños de primero de Bachillerato no saben adjuntar un archivo en un correo electrónico, no entienden cómo manejar Google Docs o cómo realizar una búsqueda avanzada cuando llegan a la Universidad.
Los investigadores del libro apuntan directamente a los padres por haber "abandonado el deber de educar a sus hijos". Bajo la excusa de que no dominan la tecnología, muchos progenitores han decidido mirar para otro lado y desentenderse de lo que hacen sus vástagos en Internet, que, en ocasiones, se sienten como náufragos.

Igual que en la calle

Craso error: si cuando los chavales salen a la calle les alertamos de una retahíla de peligros, que si los coches, que si los semáforos, que si los desconocidos... cuando navegan por Internet no debemos dejarles a su suerte.
El texto ha sido coordinado por Susana Lluna, periodista y especialista en márketing digital, y Javier Pedreira, uno de los creadores del blog Microsiervos. En él han participado investigadores, empresarios, psicólogos y profesores, como Enrique Dans, Genís Roca, Juan García, Andy Stalman, Dolors Reig o Borja Adsuara, expertos conocedores de la brecha digital entre padres y jóvenes.
La iniciativa surgió cuando Lluna, madre de dos hijos, acudió a dar una charla sobre las nuevas tecnologías y se dio cuenta de la absoluta ignorancia de los progenitores sobre dónde navegaban sus retoños en la red.
"Más que nativos digitales estamos hablando de patosos o huérfanos digitales. Muchos chicos tienen el dispositivo, pero no el conocimiento. A su vez, numerosos padres tampoco acompañan a sus hijos porque no tienen unas capacidades básicas", indica Lluna.

Paradójicamente, cuantas mayores son las posibilidades que ofrece la web, los muchachos se refugian más en la simple mensajería instantánea. Así lo describe el profesor del IEBusiness School, Enrique Dans: «Las promesas de una generación capaz de entender el funcionamiento de las herramientas han resultado ser completamente falsas: salvo en casos excepcionales, hablamos de una generación que se limita a utilizar las aplicaciones que les vienen dadas, e incluso usuarios simplistas, que emplean un número muy limitado de herramientas para pocas funciones».
Este investigador critica a los mayores por utilizar los teléfonos móviles y las tablets como apaganiños, pero luego no realizar ninguna supervisión.
"Si piensas que vas a educar bien a tus hijos con frases como 'yo de la tecnología ni idea', te equivocas. No sólo te equivocas, sino que eres un irresponsable. Educar a nuestros hijos no consiste en dejarlos utilizar determinadas cosas completamente por su cuenta y riesgo", censura.

Incompletos sin Internet

Para paliar esta situación, el primer mandamiento de los progenitores debe ser no excluirse del mundo digital de sus pequeños porque, sencillamente, es su mundo. Ellos no distinguen entre la vida real y la virtual: todo pasa en las redes.
"Se sienten incompletos sin Internet. No saber gestionar su yo digital supone quedarse fuera del clan. Los jóvenes necesitan estar en grupos para establecer un sentimiento de pertenencia y desarrollar una personalidad digital", explican Rebeca Díez y Marga Cabrera
Pese a todo, Susana Lluna no quiere que sólo se ponga el acentro en los aspectos negativos y que no se destaquen las múltiples ventajas de la red. Por ejemplo, los chavales de ahora son community managers de manera natural y muy hábiles a la hora de realizar trabajos colaborativos.
Para aprovechar todas las oportunidades de Internet, los padres tienen que aparcar las fobias y el rechazo a la tecnología y comenzar a acercarse a las redes sociales de sus hijos, ver cómo funcionan o con quién hablan. También deberían sentarse a navegar con ellos y descubrir nuevas aplicaciones juntos, ayudarles a buscar en Google y que no se queden con el primer resultado, prepararles para desarrollar un espíritu crítico...
Y, por supuesto, crear espacios sin tecnología para enseñarles a desconectar. No es una tarea fácil. La misión conlleva un aprendizaje continuo y reciclaje permanente. Al fin y al cabo, se trata de aprender a aprender.

lunes, 9 de enero de 2017

«Dejar a los niños equivocarse, darles responsabilidades y castigarles les ayuda a enfrentarse a la vida»


La tendencia de los padres a sobreproteger impide la autonomía de los niños
Dejar a los niños equivocarse, no sobreprotegerles, darles responsabilidades acordes a su edad y castigarles de vez en cuando les ayuda a enfrentarse a la vida, según ha asegurado la psiquiatra infantil del Servicio de Psiquiatría y Psicología Clínica del Hospital Universitario HM Puerta del Sur, Lilia Marinas.
Y es que, tal y como ha alertado la doctora, desde hace unos años se está viendo una tendencia de los padres a sobreproteger a los hijos, impidiendo su autonomía, ya que interpretan que la mejor forma de cuidar a sus hijos es evitarles riesgos y dificultades, pero no se dan cuenta de que así limitan sus posibilidades de desarrollo.
«Los padres se preocupan por el futuro de sus hijos desde edades muy tempranas, fomentando la competitividad y una percepción del mundo laboral inseguro. Al final, con el deseo de darles lo mejor, acaban protegiéndoles de la vida en vez de prepararles para enfrentarse a ella», ha explicado.
De hecho, los niños cuyos padres actúan así no aprenden a ser responsables de su propio bienestar ni de sus actos, porque siempre han obtenido de forma inmediata lo que han pedido. Por eso, tal y como ha informado la experta, no reconocen sus errores, son más inmaduros, a menudo se sienten insatisfechos y pueden reaccionar de forma irritable o agresiva si los demás no atienden a sus demandas.
«En cuanto a nivel de aprendizaje, prosigue, el niño puede mostrar menos iniciativa propia y escaso desarrollo de la creatividad, desmotivación por los estudios. Algunos padres se ven tentados a hacer los trabajos de sus hijos para que saquen buenas notas. El mensaje que transmiten es que lo único importante es el resultado, no el esfuerzo», ha asegurado Marinas.
En este sentido, la doctora ha aconsejado ayudarles a hacer los deberes en función de sus capacidades, enseñándoles aspectos como organización, gestión del tiempo y lugar para la realización de las tareas escolares, pero la ayuda irá disminuyendo a medida que el niño adquiera autonomía.
Por otra parte, ha rechazado los grupos de WhatsApp que algunos padres tienen con otros de la clase de sus hijos para mandarse los deberes o, incluso, decir la página que tienen que estudiar. «Esta actitud priva al niño de aprendizajes muy valiosos para un buen rendimiento académico, como la organización, la memoria, la atención, la responsabilidad de hacer los deberes y las consecuencias de no hacerlos», ha aseverado la psiquiatra.

Obligaciones en casa

Del mismo modo, la experta ha recomendado asumir responsabilidades lo antes posible, siempre en función de sus capacidades. En general, desde los 2 o 3 años pueden empezar a aprender a comer y vestirse solos. Antes de los 6 ya tienen que ser autónomos en la higiene, vestirse, comer de todo, disfrutar jugando solos y con otros niños, acostarse a la hora acordada y mantener ordenados sus juguetes.
Además, ha destacado la importancia de que los hijos se separen de sus padres de vez en cuando porque «es beneficioso para ambos»". «Los padres necesitan tener tiempo para ellos y cuidar la pareja. Al niño le viene bien que sus padres hagan otras cosas además de criarle (trabajar, quedar con amigos), de esta forma, no será tan dependiente de ellos», ha enfatizado.
Finalmente, la doctora se ha referido al hecho de darles o no un móvil, avisando de la importancia de que se establezcan unas normas de uso, dado que pueden no ser capaces de regular el tiempo que dedican. «Es aconsejable pautar unos horarios para usar estos dispositivos y supeditarlo al cumplimiento de tareas. Y, por supuesto, informarles de los riesgos del mal uso de las redes sociales y adecuar el contenido de internet a la edad del menor», ha zanjado.