lunes, 22 de mayo de 2017

Qué hacer cuando un niño ingiere un cuerpo extraño

Desde monedas a imperdibles pasando por productos de limpieza





Los niños pequeños pasan por una fase, entre los 8 meses y los cuatro años, en la que se lo llevan todo a la boca. Esto puede ser muy peligroso porque determinados objetos muy pequeños o corrosivos pueden ser ingeridos y provocar un problema. En cualquier caso, un 80% de las cosas ingeridas son eliminadas espontáneamente por las heces. A pesar de ello, hasta en el 60% de las ocasiones, los padres no detectan su eliminación.
El doctor Valentín Alzina de Aguilar, director del Departamento de Pediatría de la Clínica Universitaria de Navarra, apunta que «lo primero que hay que hacer es intentar evitar que lleguen a meterse algo en la boca. Con los niños muy pequeños hay que tener cien ojos», pero aclara que «una vez ingerido el cuerpo extraño hay varias maneras de proceder».
«En el caso de que sea un lactante y esté tosiendo, lo primero que hay que hacer es mirarle la boca a ver si se ve el objeto. En caso afirmativo se puede intentar tirar de él con los dedos. En caso de que no se vea, hay que dejarle toser y por supuesto, no asustarle». «Cuando el menor esté ya muy cansado, o si vemos que empieza a cambiar de color y a tener problemas para respirar, los mejor es ponerlo sobre nuestras piernas y darle cinco golpes secos entre las escápulas. A continuación se le da la vuelta, y si sigue sin ser visible el cuerpo extraño, se le debe dar masaje cardíaco. Hay que continuar con esta rutina hasta que se vea el objeto o hasta que llegue el profesional sanitario».
Cuando el niño tiene más de un año, Alzina explica que «se le pueden dar golpes secos en la espalda e incluso practicarle la maniobra de Heimlich con mucho cuidado para no dañar las costillas ni el esternón». Este pediatra recalca de que en caso de que ya no respire «hay que hacer un masaje cardiopulmonar: se presiona 15 veces en la zona por encima de las costillas y se insufla aire en dos tandas hasta que llegue la ayuda médica».

¿Y cuando ya se lo ha tragado?

En el supuesto de que el pequeño ya haya ingerido un cuerpo tal como una moneda, un alfiler, un clavo o un imperdible, el doctor aclara que el tratamiento depende del tamaño del niño. En casos muy graves se puede recurrir a la gastroscopia: «Cuando el menor tiene dificultad en deglutir la saliva debe practicarse la intervención de urgencia para evitar la aspiración y obstrucción respiratoria». Y especifica que «la extracción mediante endoscopio se realiza en alrededor del 19% de los casos, siendo necesaria la extracción quirúrgica solamente en el 1% de los mismos».
En niños mayores, objetos de menos de 2 cm de anchura y hasta 5 cm de longitud pasan el píloro sin problemas. En niños pequeños y lactantes, el límite de la longitud es de 3 cm. Es recomendable extraer aquellos de tamaño superior al referido, así como los punzantes o cortantes.
En el caso de que el pequeño se haya tragado algo, pero creamos que no reviste peligro «se le pueden dar de comer alimentos con residuos (espárragos, alcachofa, cereales...) que arrastren y envuelvan el cuerpo extraño hasta que lo pueda defecar», apunta el experto.
Cuando lo que ha hecho el bebé es beber un líquido corrosivo, «nunca hay que hacerle vomitar, pues el peligro es la quemadura y si devuelve, pasa dos veces por la garganta», refiere este pediatra, que aclara que «en estos casos hay que darles de beber algo que diluya en lo posible el material cáustico».

Fuente: ABC http://www.abc.es/familia/padres-hijos/abci-hacer-cuando-nino-ingiere-cuerpo-extrano-201705121743_noticia.html

viernes, 5 de mayo de 2017

Detectar en el aula trastornos de alimentación, una tarea difícil pero no imposible

La implicación de los profesores en el colegio, fundamental a la hora de identificar en clase a alumnos adolescentes con conductas de riesgo





En una sociedad en la que las dietas y la preocupación por el peso y la imagen corporal son la norma y no la excepción, ¿puede un profesor identificar y prevenir los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TAC) en su clase? Según Beatriz Corbí, doctora en Psicología y profesora del Centro Universitario Villanueva, es difícil, pero no imposible. «De hecho, en muchas ocasiones son los propios educadores los que identifican situaciones de riesgo, incluso antes de que lo hagan en la familia de origen», advierte. «Hay un dato que muchas veces no se tiene en cuenta –prosigue– y es que el principal grupo de riesgo, es decir, los adolescentes, pasan la mayor parte de su tiempo en el colegio. Por eso es importante que nos preguntemos cuál debe ser el papel del profesor en estos casos. A mi juicio, la prevención desde las aulas, y el conocimiento de las consecuencias que los TCA tienen en el aprendizaje son aspectos de interés para el colegio», añade esta experta.

Rasgos que presentan

Corbí recuerda que las víctimas que más habitualmente sufren los TCA responden generalmente a estudiantes «con un perfil perfeccionista, rasgos de hiperresponsabilidad, necesidad de aprobación, baja autoestima y falta de respuesta a necesidades internas». Pero lo que en un principio puede traducirse en buenas calificaciones, prosigue, puede acabar resultando en todo lo contrario. ¿Cómo afecta, entonces, el TCAal desarrollo de los estudios? «Esto es algo fundamental a la hora de identificar el problema por parte del docente». Porque tal y como apunta Cristina Banzo, doctora en Psiquiatría y miembro de la Unidad de Hospitalización Breve del Hospital Infanta Leonor, «la desnutrición que suele aparecer en las personas que padecen trastornos de la conducta alimentaria, se ha relacionado con la merma en los rendimientos académicos en la etapa adolescente, ya que interfiere en el desarrollo de la plasticidad neuronal que sucede en este periodo».
Además, continua Banzo, «es interesante tener en cuenta que las personas que sufren trastornos alimentarios suelen presentar dificultades en su regulación emocional, manifestando ansiedad y síntomas depresivos algo que, a la larga, va a terminar por influir negativamente en determinados procesos cognitivos (atención o memoria de trabajo)».

Cómo transmitirlo en casa

¿Cómo transmitirlo a la familia si el problema se ha identificado en el aula? Para esta doctora en Psicología y profesora del Centro Universitario Villanueva, a pesar de lo mucho que se habla sobre la anorexia y la bulimia nerviosa, resultan muchas veces situaciones complejas de identificar. Así pues, en primer lugar, los profesores deben ser muy cautos al transmitir este tipo de informaciones a los familiares de sus alumnos.
Ambas profesionales apuntan una posible forma de acercarse a la problemática: recopilar información de los progenitores, citando a la madre y al padre, ya que en ocasiones aportan visiones diferentes o complementarias. Además, es una manera de poder unificar la información que reciben por parte del equipo educativo. En numerosas ocasiones, los mismos padres habrán identificado situaciones de alerta (por ejemplo, las continuas negativas a comer determinados alimentos, aislamiento del resto de la familia, cambios de ánimo o comportamientos no habituales) y sólo el hecho de reunirse con ellos con una motivación diferente a la meramente académica conseguirá una respuesta de apoyo y cuidado en la familia del menor.
En otras ocasiones, añade esta psicóloga, «debido a la angustia que supone el intuir la posible problemática en los hijos, se ponen en marcha mecanismos psicológicos de los propios padres, entre los que se encuentran minimizar o negar la problemática». La madre de Beatriz Esteban (en la imágen), autora de «Seré frágil» (un libro donde esta joven relata el calvario de su enfermedad), lo explica con los ojos humedecidos: «En la mente racional de unos padres no entra que tu hija llore por un plato de sopa». Pero es que, confiesa, «hay muchas conductas que a los padres nos pasan desapercibidas».
El relato de esta mujer no es atípico. Son demasiados los hogares donde se dejan «pasar los meses hasta que tienen conciencia de lo que tienen que mirar». Así le ocurrió también a Carmen Galindo, presidenta de la Federación Española de Asociaciones de Ayuda y Lucha contra la Anorexia y la Bulimia (FEACAB), quien reconoce que tuvo que pasar mucho tiempo hasta que pudo asumir lo que ocurría en su propia casa:«Fue como si nos metieran a todos los miembros de la familia en una coctelera y la agitaran», recuerda.

La familia como coterapeuta

También es muy común que las familias, apunta Galindo, se culpabilicen de lo sucedido: «La pregunta que siempre está ahí en las primeras reuniones es¿qué hemos hecho mal? Pero los padres afectados deben saber que son personas bien intencionadas pero no perfectas. Asumir esto cuesta pero ese es precisamente el papel de asociaciones como la nuestra». «Y saber también que no hay desencadenante», indica e psiquiatra Vicente Turón, de la Fundación Instituto de Trastornos Alimentarios (FITA).
Al principio, relata Galindo, no sabían dónde acudir. «Fuimos al pediatra, de ahí al endocrino, luego al psicólogo... hasta que por fin acabamos en el psiquiatra. Sobrellevar esto es complicado». A veces incluso los profesionales médicos, apunta Turón, «no advierten que los análisis dan bien pero la niña tiene un índice corporal bajísimo».
Por fortuna, concluye Turón, el pronóstico ha mejorado mucho a lo largo de los años en parte, reconoce, por la implicación de las familias. «Es verdad que estas pagan muchos costes, tanto directos como indirectos, pero sabemos que esta “inversión” es un factor de buen pronóstico en la curación de los enfermos. Lo ideal es que, junto a los médicos, todos en la familia, ya sean hermanos, maridos, abuelos, primos y por qué no, profesores y hasta compañeros de clase, vayamos a una».


lunes, 24 de abril de 2017

«Fijar una edad para aprender a leer es frustrar a niños»


Amalia Gordóvil, psicoterapeuta infantil, aboga por respetar la velocidad de los niños


Fijar una edad para aprender a leer es frustrar a los niños porque hay que esperar a la maduración cerebral de los menores, según la psicoterapeuta infantil y profesora de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) Amalia Gordóvil.
Con motivo de la celebración el próximo 23 de abril del Día Internacional del Libro, Gordóvil ha explicado que en la enseñanza formal de la lectura hay dos posicionamientos diferenciados, el de los partidarios de aprender a leer a partir de los tres años y el de los defensores que se haga a partir de los seis.
Para Gordóvil, lo más adecuado es encontrar el punto de equilibrio entre ambos: «Hay que estimular la curiosidad de los niños al principio con actividades relacionadas con la lectura, como que el maestro o los padres les lean cuentos, hablar sobre algún texto conjuntamente..., y, a partir de ahí, ir introduciendo aprendizajes más complejos, valorando en todo momento el desarrollo individual de cada niño».

Según la experta, «el aprendizaje de la lectura no se hace espontáneamente como ocurre en el lenguaje oral, en el que otras personas sirven de modelo y los niños actúan por imitación».
«Leer requiere una enseñanza con unas prácticas educativas concretas. Hay que cumplir unos requisitos previos vinculados a la maduración neurológica que se correlacionan positivamente con la edad. Cuanto mayor es el niño, más maduración hay», ha señalado Gordóvil. Estos requisitos son importantes dado que la lectura implica la puesta en marcha de diversos sistemas, como el motor y el sensorial, y la activación de áreas cerebrales vinculadas a las funciones de lenguaje, memoria y atención.
«Hay niños, sin embargo, que a la edad de cinco o seis años no están preparados para iniciarse en la lectura y esto no debe representar ningún problema», ha subrayado Gordóvil, que insiste en que hay que respetar su velocidad de «maduración neurobiológica».
«Establecer que todos los niños de seis años deben saber leer es contribuir a la frustración y desinterés de los que tienen un ritmo de desarrollo diferente. Hay padres y niños que llegan a la consulta del psicopedagogo estresados y alarmados porque su hijo de cinco años no lee correctamente», ha revelado la psicoterapeuta.
La experta ha alertado sobre las escuelas que buscan la excelencia entre los pequeños y lanzan mensajes prometedores garantizando que los niños acabarán la etapa de preescolar sabiendo leer perfectamente. «Esto atrae a muchos padres, pero hay que recordar que la forma natural que los niños tienen que aprender es jugando, y que ésta debe ser la prioridad en estas edades; no se debe forzar una maquinaria que todavía no está a punto», ha avisado la profesora.

viernes, 21 de abril de 2017

España es el tercer país de la UE con más pobreza infantil

En la UE, sólo Rumanía y Grecia tienen una mayor tasa de pobreza infantil

España tiene una de las tasas más altas de pobreza infantil de la UE y es el tercer país, por detrás de Rumanía y Grecia, tanto en pobreza relativa como en "anclada", que alcanza a casi el 40 % de los niños, con un aumento de nueve puntos porcentuales entre 2008 y 2014.
Así se pone de manifiesto en un informe de Unicef difundido este jueves que estudia la pobreza infantil en los países ricos y cómo han influido la crisis económica y la austeridad, del que la organización internacional informa en un comunicado.
Con el indicador de pobreza "anclada" se evalúa hasta qué punto el bienestar de una población mejora o empeora en términos reales a medio y largo plazo, ya que se fija la línea de pobreza en un año concreto (en este caso 2008) para estudiar cómo ha evolucionado el indicador.
En el caso de España, Unicef señala que la pobreza "anclada" habría alcanzado en España a casi el 40% de la población infantil, con un aumento de nueve puntos porcentuales entre 2008 y 2014.

Hogares con menos de 700€ al mes

Destaca asimismo la elevada pobreza "severa" entre los niños y el crecimiento de la inequidad, ya que aunque la pobreza infantil ha aumentado de manera notable en general, ha crecido especialmente -un 56 %- en los hogares con niños más pobres, es decir, aquellos en los que viven cuatro personas (2 adultos y 2 niños) con menos de 700 euros al mes u 8.400 euros al año.
España es además el tercer país, junto con Letonia y Chipre, en el que más ha aumentado la diferencia entre la protección social a los mayores de 65 años y la que se proporciona a los niños, porque durante la crisis se ha protegido de manera mucho más eficaz a los ancianos que a los más pequeños.
Unicef cita datos de la Contabilidad Nacional Anual de España para apuntar que la inversión en protección social en familias e infancia se redujo en 11.500 millones de euros entre 2009 y 2015.
También asegura Unicef que los hogares con niños, las familias numerosas, las monoparentales y los adolescentes han sufrido de forma especial el impacto de la pobreza.
Respecto a las políticas de respuesta a la crisis en España, la organización internacional llama la atención sobre "la poca capacidad que han tenido para atajar la pobreza infantil".
"El conjunto de las políticas de protección social está muy fragmentado, poco orientado a los niños y resulta poco equitativo", subraya Unicef en el comunicado, y argumenta que esto se debe, entre otras causas, a que está muy ligado a ayudas relacionadas con las contribuciones a la Seguridad Social y a que muchas de las ayudas familiares son en forma de desgravaciones fiscales, de las que no se benefician los hogares con menos recursos.

Más pobres en los países ricos

Para mejorar la "escasa protección social a la infancia" en España, propone poner en marcha una prestación por hijo a cargo "mucho más generosa" y que llegase a un colectivo más amplio, incluso universal, tal y como viene reclamando el Comité Español de Unicef desde el año 2014.
Según este primer estudio internacional de los efectos de la crisis en los niños, la pobreza infantil aumentó en la mayoría de países ricos entre 2008 y 2014. Constata el estudio que la crisis económica y la consecuente austeridad han golpeado de manera especialmente fuerte a los niños hasta el punto de que, entre 2008 y 2014, la pobreza infantil aumentó en dos tercios de los países europeos.
El incremento fue de más de 15 puntos porcentuales en Chipre, Islandia y Grecia, y de entre 7 y 9 puntos en Hungría, Italia, Irlanda y España. Ni un solo país europeo aumentó la media de gasto en prestaciones para las familias, e incluso dos tercios redujeron el gasto per cápita, mientras que las prestaciones a las pensiones subieron de manera generalizada entre 2010 y 2013. EFE



martes, 18 de abril de 2017

Los 10 mandamientos que deben seguir los padres durante los partidos de sus hijos


Consejos de la Fundación Anar para transmitir valores positivos a través del deporte
Todos los fines semana, miles de niños y niñas de toda España participan en competiciones deportivas. En muchas ocasiones, estos torneos son escenario de peleas entre padres, progenitores que ejercen de entrenadores, que insultan a entrenadores y jugadores del equipo rival, familiares que exigen que sus hijos e hijas jueguen más… Ante estos comportamientos, la Fundación ANAR quiere dar unos consejos educativos a los padres y madres en el ámbito deportivo.

«Los padres y madres sois un ejemplo constante para vuestros hijos/as. A través del deporte, les enseñáis valores como el respeto, la solidaridad, el esfuerzo, las relaciones sociales, el trabajo en equipo, el espíritu deportivo… Por eso, queremos ayudaros a identificar qué comportamientos son los más adecuados para enseñar a vuestros hijos a disfrutar del deporte», apuntan desde esta organización:
1. El deporte es salud
El deporte sirve para mejorar nuestra calidad de vida y debe acompañarnos durante toda nuestra vida. Por tanto, es importante saber aprovechar sus beneficios y no permitir que sea fuente de conflictos, ansiedad, estrés… y mucho menos, violencia.
2. Aprende y enseña a resolver conflictos de forma positiva
En las competiciones deportivas es habitual que la rivalidad genere conflictos. Es importante que los padres y madres sepáis resolver esos conflictos de forma positiva y no violenta. De esta manera, podréis transmitir a vuestros hijos/as una forma sana de resolver situaciones complejas utilizando otras habilidades como el diálogo, ponerse en el lugar del otro, ser tolerante, aprender a negociar…
3. Para vivir en sociedad, hay que respetar la autoridad
Como adulto, es importante que respetes a las figuras que representan la autoridad para tus hijos/as (entrenadores, árbitros, profesores…). Estas personas, para llegar a desempeñar ese papel, han tenido que pasar por un proceso de aprendizaje, lo cual debe ser tenido en cuenta y respetado. Por otro lado, si cuestionas estos tipos de autoridad, tus hijos perderán referencias importantes en su aprendizaje.
4. El deporte también nos ayuda a relacionarnos socialmente
El deporte en equipo tiene un componente socializador. Debemos enseñarles a trabajar en equipo y la importancia que esto tiene para, entre todos, alcanzar un fin. Para que de esa competición puedan salir reforzados, tienen que ser solidarios, respetar al rival y, sobre todo, aprender a esforzarse y superarse a sí mismos aprendiendo a controlar la frustración natural que genera que las cosas no salgan como uno había previsto.
Es fundamental enseñarles que cuando un rival es bueno, nos puede enseñar a superarnos. Podemos aprender de un rival lo que hay que mejorar, sin sentirse inferior. Por tanto un buen rival nos da la oportunidad de aprender sanamente.
5. El deporte ayuda a canalizar positivamente las emociones
El deporte permite, en muchas ocasiones, una catarsis individual y/o colectiva (canalización de la tensión para liberarla). A través del esfuerzo físico nuestras tensiones se liberan, lo que es una forma positiva de canalizar nuestras emociones. Por tanto, es muy importante que esta liberación se haga de forma adecuada. Es decir, a través de la risa y el divertimento y no desde la agresividad y la violencia.
6. Eres ejemplo para tus hijos/as
El ejemplo es una de las formas más efectivas de enseñar a vuestros hijos/as. Ellos a veces hacen lo que les decimos pero casi siempre, lo que hacemos. Los hijos/as aprenden por imitación de los padres y madres. Por eso, es importante que cuides tu comportamiento en escenarios en los que hay una competición deportiva y te expreses de forma respetuosa.
7. A través del deporte se aprende el valor del esfuerzo
El escenario deportivo es una buena oportunidad para enseñar a vuestros hijos/as el valor del esfuerzo. Enseñadles que cuando las personas nos esforzamos para conseguir una meta que no llega, lejos de frustrarnos hemos de tratar de superarnos a nosotros mismos, siendo constantes en nuestro esfuerzo. Hay que tener cuidado en que la presión no sea excesiva porque producirá tensión y ansiedad que perjudicará su rendimiento.
8. Acompaña a tu hijo/a, no le controles
La sobreprotección es una forma de maltrato que impide crecer a los hijos/as. Aunque los padres pensemos que sabemos mucho de cuestiones deportivas, ellos/as tienen que aprender de sus fallos, conductas, sentimientos… y aunque vuestra influencia es importante, no vais a poder evitar que sufran. Sin embargo, este aprendizaje es necesario para su vida futura. Lo que ellos necesitan es saber que estaréis ahí pase lo que pase y que podrán contar con vosotros siempre que os necesiten.
9. El juego tiene que ser diversión, no competitividad
Algunos padres y madres exigen tanto a sus hijos/as que impiden que éstos puedan disfrutar en el deporte. No pasa nada por no ser el mejor, pero sí pasa, si tu exigencia sobre tu hijo/a es tan grande que no se divierte jugando. El juego es un derecho fundamental para cualquier niño y debemos respetarlo como tal.
10. Se aprende más a través de la motivación que de la crítica
Tus hijos/as van a aprender de forma positiva para ellos si les refuerzas sus logros y les motivas para que se superen a sí mismos. Exigirles, compararles con otros compañeros/as y menospreciarles por no cumplir tus expectativas, genera frustración y baja autoestima. Lo mismo ocurre cuando criticas públicamente a otros compañeros porque les enseñas a menospreciar a otras personas en público y a mofarse de ellas.

miércoles, 5 de abril de 2017

«Hay que explicar a los niños que contar con 800 seguidores en redes sociales no es tener 800 amigos»

Más de 1.300 padres analógicos resuelven dudas sobre el uso de las tecnologías que hacen sus hijos digitales


El acceso cada vez más temprano de los niños a las nuevas tecnologías suscita numerosos interrogantes en unos padres que, en muchos casos, se sienten «fuera de juego»: ¿qué aplicaciones utilizan mis hijos?, ¿pueden correr riesgos?, ¿es posible que la tecnología impulse el talento de mi hijo?, ¿está enganchado a las redes sociales?, ¿a partir de qué edad debe tener un móvil?, ¿cómo puede tener un acceso seguro a internet?...
Dar respuesta a estas y otras muchas dudas fue el eje principal del 38 Congreso de Fepace (Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de los colegios de Fomento de Centros de Enseñanza), organizado bajo el título «Padres analógicos, hijos digitales», y en el que ABC participó como empresa colaboradora, entre otras. Un encuentro celebrado en A Coruña y al que asistieron 1.300 padres de los 35 colegios que Fomento tiene en toda España.

A solas con Siri

En la conferencia inaugural «A solas con Siri», Gustavo Entrala, experto en estrategia digital y conocido por incorporar al Vaticano a la red social Twitter, advirtió que «las aplicaciones están diseñadas para enganchar a los usuarios» y los niños son carne de cañón. «Hay que tener mucho cuidado porque en internet se produce un intercambio muy veloz de mensajes que condicionan los valores que integran los menores. La tecnología mediatiza», aseguró. Por este motivo, invitó a los padres a aprender a controlar la tecnología, «para que no sea ella la que nos controle a nosotros».
En la misma línea se manifestó Charo Sábada, experta en el uso de internet, quien insistió en que los padres deben formarse en las posibilidades de estas nuevas herramientas «porque si los hijos tienen alguna duda acudirán a sus amigos y puede que no sean el mejor referente». También hizo referencia a la necesidad de «escucharles para poder "hacer equipo" con ellos y concienciarles de que el uso de este tipo de dispositivos genera responsabilidades, igual que lo exige, por ejemplo, conducir un coche».

El valor de la amistad

Otro de los asuntos que destacó Charo Sábada fue que los padres deben centrar su atención en explicar a los hijos el valor de la amistad. «No deben pensar que por tener 800 seguidores en Facebook tienen 800 amigos. Hay que transmitirles que la amistad es afectividad y requiere tiempo, discusiones, reconciliaciones... Las redes sociales no constituyen la herramienta de la amistad, sí del contacto». Por todo ello, en su intervención recomendó a los asistentes que hagan un esfuerzo e inviten a algunos amigos de sus hijos a comer a casa para fomentar el valor del contacto directo, de las conversaciones en las que se observan los gestos, se miran a los ojos, etc».
De lo contrario, según apuntó durante el segundo día del congreso de Fepace Sonsoles Vidal, especialista en jurisdicción de menores, «los niños se aíslan y convierten sus habitaciones en repúblicas independientes porque tienden a conectarse con sus móviles e, incluso, a hacer botellón electrónico. En sus cuartos se sienten libres porque papá y mamá no controlan lo que están haciendo. Hay que ganarse su confianza para que nos cuenten qué están viendo, porqué les gusta, etc. –insiste Sonsoles Vidal–. Si los padres miramos para otro lado y permitimos que se aíslen tendrán problemas muy serios y cuando tratemos de solucionarlos o quitarles su acceso a las redes se puede llegar a producir casos de violencia filio parental».
https://twitter.com/FomentoEdu/status/849262501560758272

Conocer qué hacen

En este sentido, María Zabalacreadora de iWomanish, explicó en su ponencia que, como suele ser muy habitual, los padres no solo deben preocuparse del tiempo que están los niños conectados a internet, sino de lo que están haciendo y cómo mientras están delante de las pantallas. «No es lo mismo el que está una hora creando un videojuego que el que solo consume 15 minutos pero está visualizando páginas de violencia o contenido sexual. Los padres –matizó– debemos asumir que somos agentes de cambio para reconducirles en un buen uso de estas herramientas. Y en ese acompañamiento en las nuevas tecnologías debemos analizar cómo es nuestro hijo: si es más tímido, si es creativo... para ayudarle a sacar provecho de la utilización de las pantallas. Pero, sobre todo, matizó, hay que inculcar en ellos hábitos para que sepan desconectar».
Tras más de ocho ponencias dirigidas por expertos en redes sociales y educación, la clausura del congreso corrió a cargo de Álvaro González-Alorda, profesor del Instituto de Empresa y CEO de Emergap, quien recordó en una emotiva exposición el poder de una conversación cara a cara frente a la comunicación que generan las nuevas tecnologías a través de las pantallas. «No hay que dejar nunca una conversación pendiente», concluyó.


El Colegio San José Obrero trabaja la autoestima

La Federación por la Vida y la Familia Vega Baja junto a la ONG Recicla-Alicante volvieron a realizar el pasado 24 de marzo una charla en la Fundación Diocesana San José Obrero. 
Sofía Cerezo, responsable del Departamento de Psicología, habló a los chavales de 1º y 2º de la ESO con motivo de la celebración del Día de la Vida. 
Durante más de una hora se trabajó la autoestima. Conocieron la importancia de saber cómo somos y  valorarnos para poder caminar por la vida de una manera saludable. 
Algo tan importante como tomar conciencia de la imagen que tenemos de nosotros mismos. Identificar nuestras características más positivas. No avergonzarse de nuestros aspectos más negativos y valorar nuestras acciones y las de los demás de la forma más adecuada. Toda una lección que les sirvió para estar más seguros de sí mismos.